BIEN DICHO: TENÍA YO OCHO AÑOS…

…y a mi tío Ignacio se le ocurrió regalarme un pequeño transistor, que con las ondas medias de aquel Madrid era más que suficiente para empezar a escuchar la radio. Había otro un poco más grande por casa que además tenía Onda Corta. Pero ese lo usaba más mi padre. Con aquél regalo que me hicieron obtuve mi propio receptor, que en aquellos años era para mí todo un lujo. Empecé a girar la ruedecita y a descubrir los programas de la época. En el Día Mundial de la Voz, voy a recordar cómo comencé a escuchar las voces de la radio

Publicidad de transistores – Años 70

Antes de seguir, aclararé que en este blog no pretendo sentar cátedra ni contar con exactitud grandes sucesos históricos de la comunicación. Para eso ya hay libros magníficos donde viene todo y también, programas emblemáticos de la SER que todo el mundo nombra porque no se acuerda de ninguno más. Para entendernos: ejemplos como “Cabalgata Fin de Semana” de Deglané, “Carrusel Deportivo”, “Matilde Perico y Periquín” o la Canción del Cola-Cao que a mí ya me sale por las orejas. Y muchos otros, todos geniales, sin duda. Pero como eso ya nos los han mencionado muchas veces, me apetecía más recordar lo que tengo en la trastienda de la cabeza; mis experiencias y sensaciones, que sin llegar a ser “las batallas del abuelo” sí reflejen las otras historias de aquella radio con la que crecí. Por aquellas voces y aquellos programas he sido y soy un amante de la radio, la locución publicitaria, la narración y la interpretación.

La radio de noche

Dicho esto, hoy me he acordado de aquella Onda Media de los años 70. En mi pequeño receptor se podían sintonizar 9 emisoras de Madrid (hoy quedan sólo 6), además de Radio Toledo, Radio Gredos de Ávila y Radio Segovia hasta las nueve de la noche, más o menos. A partir de esa hora, por las características de esta banda, la Onda Media, se sintonizaban muchas más que emitían desde otras provincias o desde fuera de España. Esto era especialmente interesante para un niño de ocho años, como yo, porque en aquella onda media no sonaba la música de la FM -y yo no tenía radio con FM-.

Radio Andorra (Encamp)

Por eso, de noche, recuerdo sintonizar en 945 KHZ (¡Aquí París!), Radio Francia Internacional, en español, con otra visión de la actualidad, pero sobre todo, Rádio Comercial desde Lisboa con una música magnífica y como no, la emblemática Radio Andorra, a eso de las diez de la noche, también en español con sus dedicatorias. Y casi al final del dial de AM, una radio experimental que ponía música sin palabras, también a eso de las 22:00 horas, identificada como La Voz de La Salle, sospecho que emitiendo desde el colegio mayor del mismo nombre. Se oían muchas más, pero recuerdo en mayor medida estas.

Y la radio de día

Dejamos la noche y repasamos el dial de día con aquella pequeña radio portátil. La primera de la banda era Radio Nacional de España en el 585 de la Onda Media. Esta emisora tenía mucha importancia estratégica, ya que en aquel entonces, Radio Nacional no tenía emisoras en ciudades pequeñas y desde las más importantes cubría con gran potencia (de 20 a 600 Kw) zonas sin cobertura local durante el día, llegando más lejos durante la noche.

Por ponerte un ejemplo te diré que yo veraneaba en un pueblo de la montaña de León. Y si durante el día querías oír RNE desde allí, tenías dos opciones: sintonizar Madrid o sintonizar Oviedo. Las dos se oían con bastante “soplido”, más o menos igual. Claro que por ser una zona montañosa, las emisoras de León capital tampoco llegaban tan nítidas en radios portátiles. De noche, la cosa cambiaba. Dejaban de oírse bien las radios locales y se empezaban a escuchar las de más lejos, especialmente las de Madrid, a unos 400 Km de distancia.

Escudriñando el dial “con lupa”

Siguiendo con aquella Onda Media madrileña, en el 810 nos encontrábamos con Radio Madrid (SER) que tenía un montón de programas locales. Las comunicaciones no permitían como hoy emitir en cadena tan fácilmente a las emisoras privadas. Luego pillábamos Radio España y después Radio Intercontinental. Sí. Ese era el orden, que, cambió años después con una reordenación de emisoras, desde Ginebra (Suiza), acordada internacionalmente para evitar las muchas interferencias que hacían las ondas medias en países como el nuestro, ordenadas casi al azar.

Radio Gredos (Fuente: arec.es)

Al poco tiempo, tras esa reordenación, quedaba la Inter (Radio Intercontinental- CRI) en el 918 de la Onda Media, lugar que sigue ocupando en la actualidad. Después aparecía Radio España, (hoy Onda Cero) en el 954. Tras éstas llegaba Radio Toledo, de la Rueda Rato, asociada a la SER (hoy Onda Cero), casi en el mismo dial que tiene hoy, 1080 Khz. En el 1097, posteriormente 1107 y en los años 80, en 657 Khz, estaba La Voz de Madrid (emisora central de la REM– Radiocadena Española). La Cadena de Ondas Populares Españolas, COPE, emitía en 1224 Khz con el indicativo de Radio Popular de Madrid (hoy en el 999). Luego se podía sintonizar (creo que en los 1269 Khz) el “Tercer Programa” de RNE en AM, (hoy Radio 3, solo en FM).

Rueda de emisoras Rato

Después una de mis favoritas, Radio Centro (emisora central de la CES, Cadena de Emisoras Sindicales), primero integrada en Radiocadena y después desaparecida. Y por último Radio Peninsular de RNE, que emitía programas comerciales y publicidad. Entre la COPE y Radio Centro se podía escuchar Radio Gredos de Ávila (La Voz de las dos Castillas, de la CES), hoy repetidor de RNE en otra frecuencia. Tras Radio Peninsular, donde sigue hoy, (en 1602 Khz), la SER emitía desde Radio Segovia.

Este era, en fin, el dial de Onda Media en Madrid y alrededores en los años 70. Lo recuerdo perfectamente, porque a partir de 1972, nunca me volví a despegar de la radio. Fueron años gloriosos, por lo nuevo de aquello para mí, por la calidad y variedad de contenidos y por aquellas grandes voces de las que tanto aprendí.

En próximas entregas, te contaré cómo sonaban las voces de aquellas emisoras, sus contenidos más interesantes y las anécdotas que, como te decía al comienzo de esta historia, no se encuentran en los libros. Pero eso será… “en el siguiente capítulo de este apasionante serial”.

Ten feliz Día Mundial de la voz. Una de las herramientas de trabajo más bellas.

BIEN DICHO: DÍA MUNDIAL DE LA RADIO 2019

1924. La radio se estableció oficialmente en España de la mano de unos cuantos locos que con sus emisoras de radioaficionado empezaron a poner en práctica un uso más importante del medio que el que hasta ese momento se le estaba dando. Y a la transmisión de la voz se le añadieron otros ingredientes como la música, la publicidad… los sonidos del mundo, en definitiva.

La radio, especialmente en España, empezó a ser un poderoso instrumento de información y de propaganda, pero sobre todo, un elemento insustituible para acompañar. Para viajar con la imaginación a todas partes. Para inventar historias apasionantes que llenaban muchas vidas, con pocos recursos para ser vividas con cierta holgura, con cierta alegría, con cierta libertad.

Y llegó la televisión. Y también fue y sigue siendo un poderoso instrumento para llevar a todas partes la vida misma. Con imágenes reales. No tanto con sonidos que, de la mano de la radio, creaban en cada persona las imágenes que su cabeza les hacía fabricar. Fíjate en la diferencia. Fíjate en la riqueza y abundancia de paisajes variados en sonidos, frente a la simple y llana imagen real. Por eso la radio no murió cuando apareció la tele. Por eso, y por el saber hacer de muchos profesionales con oficio que elaboraban todos sus programas con un montón de recursos. Que hicieron de la radio un medio único.

Y llegó la democracia. Y la radio ganó en posibilidades y en libertad de acción. Las nuevas tecnologías consiguieron mayor alcance, mejor calidad de sonido, mayor inmediatez en la transmisión de sucesos.

Fuente: El País – Ricardo Martín

Y llegó el 23-F. Nuestro medio del alma obtuvo un protagonismo vital aquella noche. Nos metió dentro del Congreso de los Diputados y nos hizo protagonistas de todo lo que ocurría. La radio se consideró el medio de información más rápido, más eficaz, más sencillo de manejar por los profesionales del Periodismo para contar más cosas en menos tiempo que con la televisión o el periódico. Los periodistas le cogieron el truco y el gustillo y fueron apoderándose de un medio de comunicación que hasta el asentamiento de la democracia era un espectáculo, una fuente de contenidos, más que de información, cuyo monopolio tenía en exclusiva la radio pública. El hambre agudiza el ingenio. Y a menos hambre, menos ingenio. Todo lo que apoyaba a la radio para crecer más, terminó por ir acabando con ella tal como la conocíamos en sus épocas doradas.

Y llegó internet. Y los contenidos online, con o sin imágenes. Y cada espontáneo que se manejaba con todo esto nuevo, creo su propio canal de comunicación. Cientos de canales online, cientos de canales de televisión, miles de canciones y películas gratis, o casi. Ya no hacía falta poner la FM, ni el “hilo musical”, ni comprar un disco. Para enterarnos de lo que sucedía en tiempo real, internet también empezó a contárnoslo. Tampoco, pues, hacía falta comprarse el periódico… ni oir la radio.

Sin embargo, la radio seguía siendo más directa, más creativa, más profesional, más incisiva. Y llegó la “crisis” y lo políticamente correcto. Y con ello, esa manía de todo el mundo de ser muy importante y saber hacer de todo sin la más mínima preparación. Un maquillaje potente, un discurso vacío y redundante y cuatro ideas de colegio para hacer un programa, una cuña publicitaria, un informativo… El dial se saturó de emisoras que decían lo mismo a la misma hora. Y las grandes cadenas absorbieron las cuatro emisoras independientes que quedaban. En vez de diez o veinte emisoras, ahora se pueden sintonizar en la grandes ciudades más de 90. Las que informan con ciertos medios para hacerlo más o menos bien se han reducido a 3 o cuatro cadenas privadas, la radio estatal y la autonómica. Más canales y menos opciones. El resto son emisoras “alegales” o no, que ponen los mismos discos a la vez, salvo honradas excepciones, en ciudades más o menos grandes. Queda algún oasis que se ha tenido que especializar temáticamente para sobrevivir con cierta dignidad, pillando un trozo de tarta publicitaria.

Aunque los grandes profesionales del medio han ido retirándose o desapareciendo, todavía quedan algunos muy buenos. No desesperemos. Muchos de estos hacen una radio eminentemente informativa, que es lo que saben hacer muy bien y puede resultar viables económicamente. Quedan algunos otros que, además, conservan el oficio del radiofonista. Pocos.

A pesar de todo, la radio es tan grande y tan hermosa, que seguimos encontrando oasis deliciosos con maravillosas voces amigas si sabemos buscar. Emisoras -algunas de barrio- con magníficas selecciones musicales y locutores que transmiten cosas. No son los más ni las más, pero es lo que hay. Y todavía nos quedan el baño, la cocina y sobre todo el coche para no abandonar la sana costumbre de escuchar nuestra radio favorita. Busquemos a aquellos que nos dicen cosas y nos las dicen bien. Que nos informan de manera entretenida, que nos ponen una canción que no esperábamos escuchar, que juegan con el factor sorpresa, cosa que no podemos disfrutar en soportes más previsibles.

El factor sorpresa. Ese que empezó a morir cuando se publicaron las identidades y las caras de quienes en otro tiempo imaginábamos… Cuando famosos de televisión inundaron las ondas sin saber que el lenguaje, el oficio de la radio no tenía nada que ver con lo que hacían ellos, ni era un complemento, ni un pariente menor.

Pese a todo lo que acabo de escribir, no soy capaz de montarme en el coche sin mi radio de fondo. Que, a pesar de todo, me sigue acompañando, contándome lo que pasa y entreteniéndome en algunos magníficos casos. Llevo más de tres años sin televisor en casa. Tiro de Youtube y de otras vetas, pero sobre todo y a pesar de todo sigo escuchando la radio. Cruzo los dedos para que se reorganice un dial saturado, para que vuelvan años alegres, publicitaria y económicamente hablando y para que esto nos permita recuperar una radio con más recursos, más profesionales, más y mejores oyentes.

El 13 de febrero es el Día Mundial de la Radio. Que sea también un feliz día para ti.

BIEN DICHO: HABLEMOS DE LA ONDA CORTA

En vísperas del Día Internacional de la Radio quiero hablar de la Onda Corta.

A mí me gustan mucho los muebles antiguos. Con antiguos no me refiero solo a que tengan muchos años, -que también- sino a que tengan el valor de aquellas piezas que se fabricaban hace tiempo, con materias nobles y de manera artesanal, como ahora no se suelen hacer. Hay que distinguir bien entre lo que es viejo sin más y lo que es una pieza antigua con cierto valor.

Si atendemos exclusivamente a la funcionalidad, no tiene sentido gastarse un dineral en piezas de anticuario, pero creo que a la hora de amueblar espacios, como a la hora de “amueblar” momentos, la funcionalidad es un factor importante pero no el único.

Quienes amamos la Radio con mayúscula sabemos que además de un medio de comunicación eminentemente funcional, es algo más. Eso que llamamos “la magia de la radio” encierra todo lo que la imaginación puede crear en sonidos a través de la palabra, la música, los efectos o los silencios. Quien no entienda esto sobre este medio, no habrá entendido nada. De ahí lo habitual que está siendo que la radio se desangre en manos de quienes no saben de qué va pero mandan en plaza. Cumpliendo su misión, facturan mucha publicidad o hacen una emisora políticamente correcta, al servicio del patrón, o con mucha canción seguida y “sin interrupciones”.

Gracias a esa exclusiva funcionalidad que acabará con este medio en pro de otros soportes más prácticos para consumir contenidos, nuestro querida radio será historia, y no tardando. Ya lo es para quienes la conocimos de otra manera.

Como decía al principio, no estoy aquí para defender lo viejo ni lo caduco, pero sí para conservar aquellas cosas que me hacen feliz. Piezas de gran valor, especialmente sentimental, pero también imprescindibles para los que apostamos más por lo auténtico, lo que tiene mérito conseguir con esfuerzo y de manera irrepetible. Igual que esas piezas de anticuario por las que se pagan grandes sumas en las subastas.

Esto que es aplicable a la radio en muchas de sus facetas, hoy se me antoja orientarlo como una antena direccional a la banda que, por quedarse “obsoleta” -funcional y políticamente hablando, claro-, desaparece o queda reducida a su mínima expresión en muchos países, entre ellos España. Me refiero a la Onda Corta (SW)

Puedo comprender aunque me fastidie el retroceso de la Onda Media a favor de la FM. E incluso, aunque me fastidie más aún, el retroceso de la FM en favor de la radio digital. Pero sigo sin entender el retroceso de la Onda Corta a favor del streaming. ¡Claro que a través de internet se oye mejor la propia Onda Corta! Sí. Y también la Onda Media y la Frecuencia Modulada… y hasta la megafonía del súper. Pero mantener un presupuesto y la estructura de una redacción para terminar ofreciendo programas cara al exterior en formato streaming, y apagar el transmisor de Onda Corta, no ahorra tanto dinero y desvirtúa completamente el objetivo y el alcance de un servicio exterior. Porque no en todos los rincones del planeta se dispone de conexión a internet. Bien por escasez de medios o por prohibición de los mismos por parte de algunos gobiernos. De tal forma que, o llegas por el aire… o no llegas.

Antenas de Radio Exterior de España (Fuente: RNE)
Llegar por el aire

Justamente eso es una radio. Y ese es su valor añadido a la funcionalidad. Llegar. Lo demás puede y debe convivir con la radio. Y la radio, con la ilusión de ser captada a miles de kilómetros por tantos oídos inquietos que no tienen otra manera de hacerlo o que disfrutan consiguiéndolo, puede asegurar su subsistencia. Reitero: quien no entienda esto, no habrá entendido nada.

Aquí se hizo en su día el ridículo desde la dirección de RNE al pretender concluir la emisión de Radio Exterior de España en Onda Corta. A los pocos días, los pesqueros gallegos se quedaron sin su radio de origen en altamar, lo que llevó a protestar unánimemente a diversas instituciones. Se logró mantener algunas de las emisiones por aire, los partidos del domingo y poco más. Pero fueron concluyendo los servicios en otros idiomas con los que REE tenía una presencia añadida y un prestigio de décadas labrado en todo el mundo a través de las ondas. Cosa que, por desgracia, sucedió en otros tantos países.

Actualmente la Onda Corta está mayoritariamente ocupada por radios religiosas como TWR, las escasísimas emisiones de la Radio Vaticana, Radio Rumanía Internacional, la radio china (quienes salen por todas partes y a todas horas, por algo será), mientras otros países, como el nuestro, la mantienen de manera más bien testimonial, amén de esas pequeñas emisoras que cubren áreas locales difíciles gracias a esta banda.

Una antigüedad de gran valor

Puede que la Onda Corta sea antigua. Pero no vieja. Puede que no tenga una audiencia masiva o rentable. Pero sigue teniendo los oyentes más fieles del espectro. Sigue siendo una antigüedad, pero de gran valor social, cultural y político. Por encima de todo, sigue siendo una herramienta excepcionalmente radiofónica.

World Radio TV Handbook, el mejor directorio de emisoras de cualquier banda

Quien aquí escribe la sigue consumiendo, a pesar de que las opciones se reducen cada vez más. Tratar de escuchar la SW empieza a parecerme un acto de fe. Pero para escuchar la radio por internet ya tengo las emisoras locales y públicas de cada país. No necesito captar un servicio exterior. Así que sigo dándole vueltas a mi dial de onda corta, buscando frecuencias e ideando y montando antenas caseras que me ayuden a escuchar no solo las voces de aquellos que me hablan por esta banda, sino también el sonido de su corazón. Un corazón que, gracias a aquellos que no han entendido absolutamente nada, terminará por pararse.

Y la Onda Corta es sólo el principio.

A todos los que además de amar la radio se dediquen a la radioafición, les envío mis más cordiales 73, 51 para ellos y todo su QRA familiar. Quedo a la escucha.

BIEN DICHO: NARRANDO “DURIENSES”

Una de las actividades de mi profesión que más me gusta es la narración de documentales. Tanto más, en cuanto las nuevas técnicas de filmación han ido permitiendo paulatinamente desvelar un montón de misterios de todo tipo a la hora de elaborar un trabajo. Como en todo, el mundo de los documentales tiene también mucho donde elegir y mucha temática diferente. Los documentales han evolucionado en las últimas décadas. Los hay buenos y menos buenos, largos, cortos, históricos… pero todos ellos permiten aprender. Sería imposible enumerar aquí todas las narraciones documentales de todo tipo que llevo a mis espaldas para cine y televisión, a cual mejor. Pero pondré un ejemplo más cercano en el tiempo, con la vida, la naturaleza, el paisaje y el paisanaje como argumentos.

Hace más de un año que se estrenó en salas de cine “Cantábrico”. 90 minutos de naturaleza viva dirigidos por Joaquín Gutiérrez Acha y producido por Wanda Films y Bitis que llevó más de tres años captar y elaborar. La vida en toda su extensión, en una de las zonas más bonitas de España. Narrarlo fue un privilegio:

En esta ocasión, vuelvo a considerarme afortunado por poder ponerle mi voz a otro de esos trabajos bien hechos. Se trata de “Durienses. Los Endemismos del Duero”. Un documental de alto interés que empezó a tomar forma en 2016 y que se estrena el lunes día 17 de diciembre en Madrid, en la sede del Ministerio para la Transición Ecológica, presentado y promovido por la Confederación Hidrográfica del Duero.

En un planeta maltratado y exprimido hasta el extremo, este trabajo no sólo muestra la vida oculta en un río o en una región, sino también el estado en el que estamos dejando nuestro medio natural a las generaciones que llegan. Lo que no podemos ver a simple vista, una vez más, la cámara lo capta con todo detalle.

Durienses es un gran trabajo de Carlos Rodríguez  y su equipo (Bicho Producciones), que dará que hablar. Es un docu pionero. La vida en el interior de un río como el Duero da para muchos minutos más, pero en la hora y media que dura esta película se pueden descubrir aspectos hasta ahora inimaginables. Capta la atención. Sabemos y asumimos que los documentales invitan a dormirse delante de la pantalla después de comer. Y es verdad que ciertas imágenes relajantes invitan a veces a ello, pero también es cierto que las nuevas técnicas de realización, montaje y sonido mantienen cada vez más viva nuestra atención. Es el caso de “Durienses”.

En lo que a mi respecta, creo que la narración es amena, en tanto las imágenes también lo son. Creo que la voz de una película documental debe acompañar con el mayor acierto posible dichas imágenes y sonidos, consiguiendo algo tan obvio como que se le entienda todo, que su tono sea lo más didáctico posible y que no adquiera un protagonismo que despiste del mensaje visual y auditivo al que acompaña. Todo esto de manera atractiva, sin aburrir, sin monotonía, pero también sin trivializar los contenidos, como un elemento más que invite al espectador a vivir las experiencias que se muestran. Esto es, al fin, lo que hemos intentado con “Durienses. Los Endemismos del Duero”. Si llega a vuestras manos, espero que lo disfrutéis tanto como yo.

BIEN DICHO: LA NOCHE ES DE LA RADIO

Desde 1924 la radio está en España. Llegó para quedarse y es una de esas cosas que han servido para todo. Ayudar a los más desfavorecidos, dar color a épocas grises, adelgazar soledades, llevar el espectáculo de la vida por el aire, contigo. Para poner en escena las voces más bonitas del mundo. Y para hacer amigos. Claro que, como todas las cosas buenas, también ha tenido y tiene sus sombras, con mensajes menos éticos, voces que están ahí porque tiene que haber de todo o directamente, al servicio del patrón.

Dicen los que saben de esto que la radio se oye fundamentalmente desde las 7 hasta las 11 de la mañana, y donde más, en el baño y en el coche. Y es cierto que a esa hora la radio se consume de manera masiva y que la concentración de mensajes publicitarios en las emisoras privadas así nos lo hace ver. Por generalizar, que no quede. Yo, que nunca me he creído a pies juntillas el EGM, entiendo que la gente usa el coche y no digamos el baño a cualquier hora del día y de la noche.

Puede que una mayor cantidad de oyentes les diga a las agencias dónde poner la publicidad. Y estoy seguro de que el objetivo es que el mensaje llegue al mayor número de personas, pero, y aquí quería yo llegar, creo que no es ni mucho menos lo que más importancia tiene. Lo que muchas empresas radiofónicas parecen no querer saber es que no solo de la primera hora de la mañana vive la radio. También lo hace intensamente de esas otras bandas horarias en las que los oyentes escuchan porque les gusta y no por la inercia del madrugón y las noticias.

¡Claro que me gusta enterarme de las cosas por la mañana con la radio! Pero al menos para mí, la radio es más que un altavoz de noticias, tertulias y cosas cotidianas. Es también uno de esos grandes placeres para disfrutar sin prisa, como el mejor de los vinos o el mejor de los puros (y si no, cámbialo por cualquier cosa que te haga feliz y que saborearías con calma). Por lo esencial, por la vida que a otras horas vivimos de otra manera, y a la que si pusiéramos un micrófono, también sonaría de manera diferente.

De ahí el título: la noche es de la radio. La noche, no tanto la madrugada, es la gran costumbre de aquellas almas que si se lo pueden permitir, saben que es la mejor mitad de la vida. Es por tanto la gran oportunidad de la radio no solo para hacerse oír sino para ser escuchada. Cada mensaje que lancemos al aire no caerá en vacío como una publicidad mal colocada, sino que tendrá el doble de repercusión, porque a esa hora las personas no oyen. A esa hora ESCUCHAN.

Apostar por la calidad, el lujo de vivir más tranquilamente y las emociones de cada uno, no va con los tiempos. Allá los tiempos. No quito razón a quienes saben de esto, pero lo que a mí me gusta lo sé yo, no ellos. Y pienso que, si a mí me gusta, es posible que le guste también a más personas. Me quedo con los mensajes de la radio de noche, tan maltratada (salvo los deportes, todos a la misma hora). Me quedo con esa radio que une los mejores momentos del alma con el entorno y que nació para contar lo importante antes que lo urgente. La que te habla a ti, no a toda España. Que no es La radio de Pepito o Juanita, sino la que sale de la trastienda del corazón, actual e intemporal a la vez.

He hecho programas de radio a todas horas. Premiados, espectaculares, rentables, de mañana, con los que me he divertido un montón. Los que me han hecho crecer como profesional y aún más como persona y tener el contacto más directo con el oyente han sido los de la noche. Son los que más echo de menos.

Recuerdo cómo de pequeño metía el transistor bajo la almohada antes de dormir. Cuando las emisoras privadas conectaban a las 22:00 con el Parte de RNE. Buscaba programas musicales en la Onda Media de Radio Andorra, Rádio Comercial de Lisboa o una pequeña radio libre que ponía mucho a los Beatles y que salía en Madrid con el indicativo de “La Voz de La Salle”, también en Onda Media. La FM tardaría en popularizarse y yo en poseer un receptor con esta banda. Mientras, y un poco más tarde, disfrutaba de Radio Intercontinental de Madrid, que tenía un programa distinto cada día de la semana. Creo que los miércoles hacían preguntas muy divertidas a la audiencia en una sección llamada “Cuestión de cálculo”, con preguntas tipo ¿Cuánto pesa el sol?. Fórmulas sencillas, sencillísimas, que triunfaban por la gracia de sus conductores. En la Inter, Ernesto Lacalle y María Elena Doménech, entre otros. En Radio España, “La Ronda”, con Paco Galindo o Julio Moras. Algo tan básico como radiar media hora de dedicatorias con una rondalla de fondo, a esas horas prohibidas de la noche. Fulanito quiere rondar esta noche a menganita con una canción ¡Y todo patrocinado!

Vicente Romero, el Mariskal

Siempre revolucionaria en OM y más que muchas FMs, emitía Radio Centro con Pepe Cañaveras y su “Gente”, con poemas que dejaban desarmada a más de una, y músicas geniales, como la sintonía del programa “Apache” de The Shadows. Poco antes, en esta misma emisora, los shows del Mariskal Romero, que revolucionó la radio en España a ritmo de rock, con una manera de hablar única (que aún hoy sigue triunfando en Rock FM). Y cuando entrábamos en la madrugada, directos a la fibra sensible. A los que vivían la noche trabajando. “Carretera, donde la radio es más compañera”, hasta las 3 de la madrugada con Rafael Ruiz y una magnífica locutora cuyo nombre no recuerdo, en Radio Popular de Madrid (COPE). Para los conductores nocturnos, “CS y buen viaje”, la radio nocturna de Diego Martín, una de las mejores voces de Radio España de Madrid, que abandonó la radio después para convertirse en una estrella del doblaje y la voz publicitaria, y que decía aquello de para los que no quieren, no pueden o no deben dormir frase que hice mia muchos años después, ¡con su permiso!

Escuchar en Ivoox

Diego Martín

Sin ser necesariamente intimista, también se hacía buena radio y tremendamente entretenida en otras emisoras. La radio servicio público de Encarna Sánchez y su “Encarna de Noche”, el tirón de audiencia en la “Hora 25 deportiva con García en la SER, o posteriormente “Supergarcía en la Hora Cero” en Antena 3 de radio. Cuando cumplí los 18 y empecé a conducir, fue cita obligada para mí llevar en el coche a Cholo Hurtado y su “De la noche a la mañana” en la SER, o a Vicente Verdú “Entre dos luces” en RNE. Con la FM ya consolidada, en los 80, Paco Pérez Bryan y su equipo de “El Búho Musical” hizo las delicias de los jóvenes de edad y espíritu hasta las 4 de la madrugada desde Radio Juventud. Y había que currarse orientar bien la antena en según qué zonas, porque con un kilowatio desde la calle Diego de León nº 47, se escuchaba regular. La que se oía muy bien era Radio Madrid FM con “De Música” o “El Flexo” y años después Antena 3 con Gomaespuma. Con especial cariño recuerdo 90.5 FM, radio libre por la que pasé y en la que aprendí, y que desde Carabanchel tenía también gran presencia en las noches de Madrid.

De aquella, casi todas las emisoras cerraban programación a altas horas para empezar muy temprano. 24 horas emitía Radio Nacional por su primer programa en Onda Media, y en Madrid, desde Torrejón, la emisora de la base americana situada en aquella localidad, en el 100.2. Conocida popularmente como “Radio Torrejón”, en realidad era “A.F.R.” (American Force Radio), en inglés y con todo lo nuevo de USA.

La radio de noche da para mucho, así que prometo escribir más sobre la radio nocturna que pude dirigir o en la que participé desde que cumplí los 16 años y hasta ahora. Te enumeraré algunos: “Estas sí son Horas”, dirigido por José Antonio Ramírez en Radiocadena Española, “La Noche Mágica” o “ Cerca de las Estrellas” en Radio Oeste de Madrid. “Turno de Noche” en la Cadena Rato y en Onda Cero. “Déjate Inspirar” en Capital Radio o “A Escondidas” en Onda Cero Música, de la que te dejo un podcast con la despedida del último programa:

Escuchar en Ivoox

Todos diferentes e iguales. Diferentes en época y contenidos. Iguales en la pasión que le pude poner a cada uno de sus minutos. Será en otra ocasión.

BIEN DICHO: 28º ANIVERSARIO DE ONDA CERO

La radio de los 80 y los 90 sonaba muy bien. Era una época en la que la radio era un ir y venir de profesionales, ideas, historias y sonidos nuevos. Y lo hacía con los medios justos. Entendedme, cuando digo que sonaba muy bien, me refiero a lo que lanzábamos al aire, porque otra cosa era el sonido en Frecuencia Modulada de las emisoras en cadena a través de línea microfónica, que en la mayoría de los casos reproducía los contenidos de la emisora central o regional con un sonido metálico tremendamente malo. En las desaparecidas Antena 3 de Radio o en la Cadena Rato esto era algo evidente y bastante terrible:

Audio en Ivoox

frecuencias RatoLos magníficos técnicos de aquellas cadenas hacían lo imposible para mejorar la calidad de sonido de la cadena con los medios que había. Las llamadas “líneas musicales” eran de banda más ancha y sonaban muy bien, aunque eran muy caras, pero las microfónicas, de banda más estrecha y más baratas, reproducían un sonido telefónico, tanto más terrible cuando se pinchaban discos. Las líneas musicales solían ser para las emisoras de cada cabecera regional y las otras, para el resto. Luego llegaría el satélite que mejoró bastante la calidad de audición (recordemos el bombo y platillo, por lo novedoso, de “Los 40 Principales Vía Satélite).

Esto del sonido da para sucesivos artículos con sus anécdotas correspondientes que merecen ser contadas en otra ocasión. Sin embargo lo relato porque todas las cadenas empezaron a ponerse las pilas para sonar mejor o igual que el vecino. En el caso de la Cadena Rato no hizo falta una reconversión técnica porque cuando estaba al caer, Ramón Rato (padre) propietario de la cadena, hizo una jugada maestra y le colocó las emisoras de su cadena a la ONCE. A pesar de los esfuerzos de sus directivos, más que una cadena era una federación de emisoras locales y en uno de sus últimos EGM cosechó más de 700.000 oyentes. Casi nada.

Yo había estado en Antena 3 de Radio dos temporadas, la de 1987 y 1988. Y por aquello de cambiar de aires, al comienzo de la temporada 88 – 89 fiché por la Cadena Rato, así que viví ambos fenómenos radiofónicos con absoluta ilusión y ganas, y fui feliz en ambas cadenas. Y como no hay dos sin tres, llegó la tercera: Onda Cero. Esta última iba a por todas. Diezmada Antena 3, a la que quedaban pocos años de vida, y liquidada la Cadena Rato, nacía el altavoz radiofónico de la ONCE.

Bajo la dirección de Miguel Durán, la ONCE tenía una amplia participación en la recién nacida Tele 5 y ahora agrupaba sus emisoras de Radio Amanecer, Radio Color y las más numerosas de la Rato en una sola cadena. Se triplicó el número de emisoras, se contrataron profesionales de la talla de Luis de Benito con quien tuve el inmenso placer de colaborar y se quedaron con la mayoría de los profesionales de las cadenas absorbidas. En ese momento, con la inyección económica y los medios, las emisoras de la cadena ya sonaban bien, en perfecto estéreo y con una magnífica cobertura. Pero claro… la Rato era mucha rato, y la Onda que partía de Cero, con todos sus efectivos, dio si no recuerdo mal 120.000 oyentes en su primer EGM. De nuevo, casi nada.

Dossier original 1ª Temporada

Los directivos de la radio sacaron el talonario y dieron una vuelta de timón a aquello que con tiempo hubiera funcionado muy bien -porque la radio es una carrera de fondo- pero que urgía posicionar. Llegó Luis del Olmo con “Protagonistas”. Llegaron las emisoras de Radio Blanca (hoy Kiss FM) de Blas Herrero a reforzar la cadena. Y como sobraban frecuencias, nació además con increíble éxito Onda Cero Música.

De mi experiencia personal puedo decir que aprendí un montón en esa casa, que abandoné para ingresar años después en Punto Radio de la mano de Luis del Olmo y Protagonistas, pero hasta entonces, fueron catorce años de radio con gente magnífica, muchos de ellos aún en activo en la cadena. De mi paso por Onda Cero también queda mucho por contar, desde Onda Cero Música con “A Escondidas”, a “Turno de Noche” con Juan Antonio Cebrián, a innumerables programas para la cadena convencional, amén de ser durante muchos años la voz corporativa de la radio que aún hoy sigue sonando:

Audio en Ivoox

Recuerdo con especial cariño a Paco Costas, maestro del motor que nos dejó hace unos meses, y los programas que hicimos los fines de semana y en la Expo 92, pero lo que verdaderamente me consolidó como profesional fue “El Jardín de los Bonsáis” de Protagonistas con Luis de Olmo.

Antes de terminar, una última anécdota. El último locutor que despidió en directo las emisiones de la Cadena Rato, instantes antes de cerrar para siempre y dio la bienvenida a Onda Cero fui yo. Aquel domingo de madrugada, poco antes de las 6:00, me tocaba estar de turno de madrugada en la Rato. A esa hora, comenzó el primer informativo matinal de Onda Cero con Ángela Bodega. Así, discretamente, empezó todo.

La radio al fin, para los que la seguimos amando a pesar de todo, no solo está hecha de éxitos más o menos conocidos. Está hecha de momentos íntimos con el oyente, con lo que quien se pone detrás de un micrófono es capaz de vivir. Y será un placer seguir recordándolos a través de estas líneas.

Felicidades a Onda Cero por su 28º aniversario. Por muchos años. Por tantas cosas.

BIEN DICHO: LA RADIO, UN VIAJE DE LA IMAGINACIÓN

Desde muy pequeño he sido un apasionado de los medios de comunicación. Quizá por mi timidez, aún teniendo muchas cosas que contar y que compartir, no se me presentó hasta los 8 años de edad un medio de expresión que llegaría a ser mi gran ventana al mundo: la radio. Y todo lo que de ella se derivaba.

LA CURIOSIDAD

Información, entretenimiento, consejo, compañía, diversión… un viaje de la imaginación y los sentidos a un mundo poco accesible desde mi entorno. Una fuente inagotable de historias que, tan bien contadas, alimentaban dos cosas que me definen: la curiosidad y el afán de conocimiento para entender lo que estaba pasando a mi alrededor en ese momento. Y a partir de ahí, quise aspirar a ser uno de esos magos del saber contar, manejando voces, tonos, sentimientos, que estaban por encima de la media, del modo en que hablábamos los de a pie.

Y me gustaba el cine y la televisión.. y el teatro, que toqué con la punta de los dedos en las funciones del colegio. Siempre he creído que la radio y el teatro son más de verdad que el cine y la televisión. Sin que en ocasiones esté tan mal mentir, porque a veces la mentira nos ayuda a entender cómo son de verdad las cosas.

A pesar de haber aparecido en varias ocasiones, siempre me pareció un contrasentido enseñar en los periódicos las caras de los locutores de la radio, algo que mataba parte de la imaginación del oyente. Siempre he dicho también en muchos programas que “yo seré como tú quieras que sea”. Si los sueños existen, ¿acaso no son verdad?

Luis Ignacio González

SEDUCIR CON LA VOZ

Y llegó la madurez, y con ella la especialización en un lenguaje que me cautivó. Además de todas las características de la radio, el teatro, el cine y la televisión, uníamos en esta nueva actividad la emoción y el reto de vender. Vender no es engañar a futuros compradores. Nadie acaba comprando una mercancía mala, defectuosa o inexistente. Vender es seducir al comprador, provocándole la necesidad de hacerse con un producto que le va a gustar, aunque todavía “no lo sepa”. Y aprendí que a las emociones de vender hay que añadirle el dominar técnicamente los secretos de ese mensaje de seducción. Y la técnica, si se hace bien, es tremendamente compleja. Resumir emociones en productos de consumo es simplemente genial.

recurso

La publicidad, bien o mal hecha, es como esa película que te hace cambiar de posición en el asiento tantas veces como tanto te aburra. Eso, trasladado a spots de 20 o 30 segundos. Y en la radio, a través de sonidos. Es el reflejo de cómo una sociedad hace o decide las cosas, de su nivel humano, cultural, reflexivo, creativo… Los medios lo son. Y la publicidad en esos medios es el resumen de todo. Juzgue quien lea esto, cómo van las cosas en nuestra sociedad y cómo se refleja y ha reflejado hace años nuestro día a día en este tipo de mensajes, hoy tan excesivamente diversificados.

LA VÍA PARA COMUNICAR

Claro que, producto de esa diversificación es también esta página. Ya que los medios de comunicación se especializan y ya no hablan para “millones de personas”, y siguiendo mi máxima de hablar al oyente de manera individual, sin haberme importando nunca si éramos muchos o pocos, tengo ahora la oportunidad de expresar vivencias y compartirlas con quién las quiera, para fomentar esa comunicación, ese aprendizaje, ese punto de imaginación. Impulsos que, como cuando escuchaba la radio de pequeño, a mí me permiten “seguir tirando” (y sin escopeta, que tiene su mérito).

Bienvenid@ a partir de ahora a este punto de encuentro llamado “Bien Dicho”.