BIEN DICHO: NARRANDO “DURIENSES”

Una de las actividades de mi profesión que más me gusta es la narración de documentales. Tanto más, en cuanto las nuevas técnicas de filmación han ido permitiendo paulatinamente desvelar un montón de misterios de todo tipo a la hora de elaborar un trabajo. Como en todo, el mundo de los documentales tiene también mucho donde elegir y mucha temática diferente. Los documentales han evolucionado en las últimas décadas. Los hay buenos y menos buenos, largos, cortos, históricos… pero todos ellos permiten aprender. Sería imposible enumerar aquí todas las narraciones documentales de todo tipo que llevo a mis espaldas para cine y televisión, a cual mejor. Pero pondré un ejemplo más cercano en el tiempo, con la vida, la naturaleza, el paisaje y el paisanaje como argumentos.

Hace más de un año que se estrenó en salas de cine “Cantábrico”. 90 minutos de naturaleza viva dirigidos por Joaquín Gutiérrez Acha y producido por Wanda Films y Bitis que llevó más de tres años captar y elaborar. La vida en toda su extensión, en una de las zonas más bonitas de España. Narrarlo fue un privilegio:

En esta ocasión, vuelvo a considerarme afortunado por poder ponerle mi voz a otro de esos trabajos bien hechos. Se trata de “Durienses. Los Endemismos del Duero”. Un documental de alto interés que empezó a tomar forma en 2016 y que se estrena el lunes día 17 de diciembre en Madrid, en la sede del Ministerio para la Transición Ecológica, presentado y promovido por la Confederación Hidrográfica del Duero.

En un planeta maltratado y exprimido hasta el extremo, este trabajo no sólo muestra la vida oculta en un río o en una región, sino también el estado en el que estamos dejando nuestro medio natural a las generaciones que llegan. Lo que no podemos ver a simple vista, una vez más, la cámara lo capta con todo detalle.

Durienses es un gran trabajo de Carlos Rodríguez  y su equipo (Bicho Producciones), que dará que hablar. Es un docu pionero. La vida en el interior de un río como el Duero da para muchos minutos más, pero en la hora y media que dura esta película se pueden descubrir aspectos hasta ahora inimaginables. Capta la atención. Sabemos y asumimos que los documentales invitan a dormirse delante de la pantalla después de comer. Y es verdad que ciertas imágenes relajantes invitan a veces a ello, pero también es cierto que las nuevas técnicas de realización, montaje y sonido mantienen cada vez más viva nuestra atención. Es el caso de “Durienses”.

En lo que a mi respecta, creo que la narración es amena, en tanto las imágenes también lo son. Creo que la voz de una película documental debe acompañar con el mayor acierto posible dichas imágenes y sonidos, consiguiendo algo tan obvio como que se le entienda todo, que su tono sea lo más didáctico posible y que no adquiera un protagonismo que despiste del mensaje visual y auditivo al que acompaña. Todo esto de manera atractiva, sin aburrir, sin monotonía, pero también sin trivializar los contenidos, como un elemento más que invite al espectador a vivir las experiencias que se muestran. Esto es, al fin, lo que hemos intentado con “Durienses. Los Endemismos del Duero”. Si llega a vuestras manos, espero que lo disfrutéis tanto como yo.