BIEN DICHO: 28º ANIVERSARIO DE ONDA CERO

La radio de los 80 y los 90 sonaba muy bien. Era una época en la que la radio era un ir y venir de profesionales, ideas, historias y sonidos nuevos. Y lo hacía con los medios justos. Entendedme, cuando digo que sonaba muy bien, me refiero a lo que lanzábamos al aire, porque otra cosa era el sonido en Frecuencia Modulada de las emisoras en cadena a través de línea microfónica, que en la mayoría de los casos reproducía los contenidos de la emisora central o regional con un sonido metálico tremendamente malo. En las desaparecidas Antena 3 de Radio o en la Cadena Rato esto era algo evidente y bastante terrible:

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frecuencias RatoLos magníficos técnicos de aquellas cadenas hacían lo imposible para mejorar la calidad de sonido de la cadena con los medios que había. Las llamadas “líneas musicales” eran de banda más ancha y sonaban muy bien, aunque eran muy caras, pero las microfónicas, de banda más estrecha y más baratas, reproducían un sonido telefónico, tanto más terrible cuando se pinchaban discos. Las líneas musicales solían ser para las emisoras de cada cabecera regional y las otras, para el resto. Luego llegaría el satélite que mejoró bastante la calidad de audición (recordemos el bombo y platillo, por lo novedoso, de “Los 40 Principales Vía Satélite).

Esto del sonido da para sucesivos artículos con sus anécdotas correspondientes que merecen ser contadas en otra ocasión. Sin embargo lo relato porque todas las cadenas empezaron a ponerse las pilas para sonar mejor o igual que el vecino. En el caso de la Cadena Rato no hizo falta una reconversión técnica porque cuando estaba al caer, Ramón Rato (padre) propietario de la cadena, hizo una jugada maestra y le colocó las emisoras de su cadena a la ONCE. A pesar de los esfuerzos de sus directivos, más que una cadena era una federación de emisoras locales y en uno de sus últimos EGM cosechó más de 700.000 oyentes. Casi nada.

Yo había estado en Antena 3 de Radio dos temporadas, la de 1987 y 1988. Y por aquello de cambiar de aires, al comienzo de la temporada 88 – 89 fiché por la Cadena Rato, así que viví ambos fenómenos radiofónicos con absoluta ilusión y ganas, y fui feliz en ambas cadenas. Y como no hay dos sin tres, llegó la tercera: Onda Cero. Esta última iba a por todas. Diezmada Antena 3, a la que quedaban pocos años de vida, y liquidada la Cadena Rato, nacía el altavoz radiofónico de la ONCE.

Bajo la dirección de Miguel Durán, la ONCE tenía una amplia participación en la recién nacida Tele 5 y ahora agrupaba sus emisoras de Radio Amanecer, Radio Color y las más numerosas de la Rato en una sola cadena. Se triplicó el número de emisoras, se contrataron profesionales de la talla de Luis de Benito con quien tuve el inmenso placer de colaborar y se quedaron con la mayoría de los profesionales de las cadenas absorbidas. En ese momento, con la inyección económica y los medios, las emisoras de la cadena ya sonaban bien, en perfecto estéreo y con una magnífica cobertura. Pero claro… la Rato era mucha rato, y la Onda que partía de Cero, con todos sus efectivos, dio si no recuerdo mal 120.000 oyentes en su primer EGM. De nuevo, casi nada.

Dossier original 1ª Temporada

Los directivos de la radio sacaron el talonario y dieron una vuelta de timón a aquello que con tiempo hubiera funcionado muy bien -porque la radio es una carrera de fondo- pero que urgía posicionar. Llegó Luis del Olmo con “Protagonistas”. Llegaron las emisoras de Radio Blanca (hoy Kiss FM) de Blas Herrero a reforzar la cadena. Y como sobraban frecuencias, nació además con increíble éxito Onda Cero Música.

De mi experiencia personal puedo decir que aprendí un montón en esa casa, que abandoné para ingresar años después en Punto Radio de la mano de Luis del Olmo y Protagonistas, pero hasta entonces, fueron catorce años de radio con gente magnífica, muchos de ellos aún en activo en la cadena. De mi paso por Onda Cero también queda mucho por contar, desde Onda Cero Música con “A Escondidas”, a “Turno de Noche” con Juan Antonio Cebrián, a innumerables programas para la cadena convencional, amén de ser durante muchos años la voz corporativa de la radio que aún hoy sigue sonando:

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Recuerdo con especial cariño a Paco Costas, maestro del motor que nos dejó hace unos meses, y los programas que hicimos los fines de semana y en la Expo 92, pero lo que verdaderamente me consolidó como profesional fue “El Jardín de los Bonsáis” de Protagonistas con Luis de Olmo.

Antes de terminar, una última anécdota. El último locutor que despidió en directo las emisiones de la Cadena Rato, instantes antes de cerrar para siempre y dio la bienvenida a Onda Cero fui yo. Aquel domingo de madrugada, poco antes de las 6:00, me tocaba estar de turno de madrugada en la Rato. A esa hora, comenzó el primer informativo matinal de Onda Cero con Ángela Bodega. Así, discretamente, empezó todo.

La radio al fin, para los que la seguimos amando a pesar de todo, no solo está hecha de éxitos más o menos conocidos. Está hecha de momentos íntimos con el oyente, con lo que quien se pone detrás de un micrófono es capaz de vivir. Y será un placer seguir recordándolos a través de estas líneas.

Felicidades a Onda Cero por su 28º aniversario. Por muchos años. Por tantas cosas.

BIEN DICHO: LA MÚSICA DE SIEMPRE

Como siempre suelo tener puesta la radio y quería oír música, dando vueltas al dial me paré hoy en M80. Qué gran idea esa de radiar “la música de siempre”. Y qué pereza comprobar que así es. Siempre ponen los mismos discos. Con eso de que se hacen estudios donde se reúnen a unos cuantos “oyentes tipo” y se les hace oír unas cuantas canciones, a ver cuántas y cuáles reconocen… todas las emisoras musicales han terminado por ser prácticamente iguales. Confieso que no sé si ese es el sistema de M80 para programar. Sí lo fue hace tiempo el de Kiss FM y otras radiofórmulas. Pero como amante de la radio me parece un error.

Aplicando el sentido común, si yo en casa escuchase a todas horas los mismos discos, terminaría por detestar esas mismas canciones de tanto oirlas a todas horas. Eso puede tener un pase si las canciones están de actualidad, pero es más difícil tragar con ello si son canciones del recuerdo. Partiendo de que no me creo el EGM -pero que de momento es lo único que hay- es comprensible que los responsables de PRISA decidan cargarse M80, heredera de Radio 80 Serie Oro, y a su vez, de Radio 80 y Radio Minuto tras 25 años de emisión el próximo 21 de este mes. Ya se cargaron Máxima FM para duplicar en FM la señal de Radio Madrid (si la COPE lo hace, nosotros también). Aceptada la situación, solo queda prestar atención a lo que viene.

A ocupar su lugar llegan Los 40 Classic, o lo que es lo mismo, la emisora que programará la música que hizo de “Los 40 Principales” la fórmula músical de mayor audiencia en España.

Sea como fuere, bicheando por el dial de FM de Madrid, saturado hasta decir basta, me he vuelto a pasar por el 97.8 donde emitía “Eres Radio”. Digo emitía, porque no soy capaz de sintonizarlo en el coche ni en ninguna parte, donde antes sí podía escucharlo no sin dificultad (cosa lógica si en un dial tan repleto de emisoras sólo disponemos de 1 kW con una ubicación lejana al centro de la capital). La idea era buena y a mí me gustaba. En su cuenta de Twitter, ya en vía muerta, se describían precisamente con la frase “Los 40 están de vuelta”, una emisora donde escuchar a tantos buenos profesionales como Luis Vaquero, Yolanda Valencia, Julián Ruiz, Toño Martín… Una idea llevada a cabo por profesionales, leyendas de este medio como Raúl Marchant, que echan de menos hacer radio como se hacía hace tiempo. Mejor o peor, pero una radio que a mí, personalmente, me gustaba más.

Recordemos que Los 40 Principales fueron magistralmente dirigidos por Rafael Revert, otra de esas leyendas de este medio, desde su creación y hasta 1992. El 2 de mayo de ese año, Revert crea la CADENA 100 para la COPE y allí permanece hasta 1997. Si yo fuera PRISA, tentaría a Revert y a todos los que he nombrado para la futura Los 40 Classics. Y a muchos de aquellos locutores que transmitían emociones y sensaciones a través de la música y de su ingenio.

En este caso no sé a quién tentarán. Tampoco sé si esta nueva cadena que sustituye a M80 tendrá más emisoras. Pero, de ser así, espero que la abundancia de medios no acabe matando al ingenio, como suele suceder. En la web de PRISA anuncian “Éxitos de la edad de oro de la música, especialmente de los 80 y los 90, aprovechando el vínculo emocional de la marca 40 Principales con generaciones de oyentes”. Grandes éxitos generados por Los 40… de antes.

Como decían Un Pingüino en mi Ascensor “el hábito no hace al monje, pero le favorece un montón”. Si eso sucede con M80, no lo sabremos hasta el 21 de noviembre.

BIEN DICHO: LA RADIO, UN VIAJE DE LA IMAGINACIÓN

Desde muy pequeño he sido un apasionado de los medios de comunicación. Quizá por mi timidez, aún teniendo muchas cosas que contar y que compartir, no se me presentó hasta los 8 años de edad un medio de expresión que llegaría a ser mi gran ventana al mundo: la radio. Y todo lo que de ella se derivaba.

LA CURIOSIDAD

Información, entretenimiento, consejo, compañía, diversión… un viaje de la imaginación y los sentidos a un mundo poco accesible desde mi entorno. Una fuente inagotable de historias que, tan bien contadas, alimentaban dos cosas que me definen: la curiosidad y el afán de conocimiento para entender lo que estaba pasando a mi alrededor en ese momento. Y a partir de ahí, quise aspirar a ser uno de esos magos del saber contar, manejando voces, tonos, sentimientos, que estaban por encima de la media, del modo en que hablábamos los de a pie.

Y me gustaba el cine y la televisión.. y el teatro, que toqué con la punta de los dedos en las funciones del colegio. Siempre he creído que la radio y el teatro son más de verdad que el cine y la televisión. Sin que en ocasiones esté tan mal mentir, porque a veces la mentira nos ayuda a entender cómo son de verdad las cosas.

A pesar de haber aparecido en varias ocasiones, siempre me pareció un contrasentido enseñar en los periódicos las caras de los locutores de la radio, algo que mataba parte de la imaginación del oyente. Siempre he dicho también en muchos programas que “yo seré como tú quieras que sea”. Si los sueños existen, ¿acaso no son verdad?

Luis Ignacio González

SEDUCIR CON LA VOZ

Y llegó la madurez, y con ella la especialización en un lenguaje que me cautivó. Además de todas las características de la radio, el teatro, el cine y la televisión, uníamos en esta nueva actividad la emoción y el reto de vender. Vender no es engañar a futuros compradores. Nadie acaba comprando una mercancía mala, defectuosa o inexistente. Vender es seducir al comprador, provocándole la necesidad de hacerse con un producto que le va a gustar, aunque todavía “no lo sepa”. Y aprendí que a las emociones de vender hay que añadirle el dominar técnicamente los secretos de ese mensaje de seducción. Y la técnica, si se hace bien, es tremendamente compleja. Resumir emociones en productos de consumo es simplemente genial.

recurso

La publicidad, bien o mal hecha, es como esa película que te hace cambiar de posición en el asiento tantas veces como tanto te aburra. Eso, trasladado a spots de 20 o 30 segundos. Y en la radio, a través de sonidos. Es el reflejo de cómo una sociedad hace o decide las cosas, de su nivel humano, cultural, reflexivo, creativo… Los medios lo son. Y la publicidad en esos medios es el resumen de todo. Juzgue quien lea esto, cómo van las cosas en nuestra sociedad y cómo se refleja y ha reflejado hace años nuestro día a día en este tipo de mensajes, hoy tan excesivamente diversificados.

LA VÍA PARA COMUNICAR

Claro que, producto de esa diversificación es también esta página. Ya que los medios de comunicación se especializan y ya no hablan para “millones de personas”, y siguiendo mi máxima de hablar al oyente de manera individual, sin haberme importando nunca si éramos muchos o pocos, tengo ahora la oportunidad de expresar vivencias y compartirlas con quién las quiera, para fomentar esa comunicación, ese aprendizaje, ese punto de imaginación. Impulsos que, como cuando escuchaba la radio de pequeño, a mí me permiten “seguir tirando” (y sin escopeta, que tiene su mérito).

Bienvenid@ a partir de ahora a este punto de encuentro llamado “Bien Dicho”.